BARCELONAUTES / JUSTO ALMENDROS – IMPULSOR MERCAT PRINCESA (MERCAT GASTRONOMIC)

El Mercat Princesa, situado en un palacio del siglo XIV, muy cerca del Museo Picasso, se ha convertido en un espacio gastronómico que este martes abre sus puertas con dieciséis propuestas culinarias y con mesas y barras compartidas. El local renace de las cenizas del Cafè de la Princesa, que se estrenó con gran éxito tras los Juegos Olímpicos.

Además de gastronomía, el espacio tiene una vertiente artística, ya que sus muros medievales serán el soporte permanente de variadas exposiciones fotográficas. El espacio se denominará Fotocrónica y se renovará cada 35 días.

En la primera exposición, Así vemos el Sistema, fotoperiodistas como Ferran Nadeu (El Periódico), Santi Cogolludo (El Mundo), Massimiliano Minocri (El País), Inés Baucells (ABC), Samuel Aranda (The New York Times) o Alejandro García (colaborador de la Agencia Efe), exponen su visión de la situación social, política, cultural y económica que vive España en el momento actual.

En Mercat Princesa, en medio de una atmósfera medieval con paredes de piedra, ancianos arcos de punto redondo y lucernarios que permiten el acceso de la luz natural, se pueden degustar recetas mediterráneas y de otros países del mundo, embutidos ibéricos, quesos, pasteles, ahumados y algunos de los mejores vinos y cavas de las bodegas españolas.

El espacio, de 800 metros cuadrados y que recuerda al centenario Mercado de San Miguel de Madrid, está pensado para amantes de la cocina honesta y de sabores fácilmente reconocibles, y como punto de encuentro de los barceloneses y ciudadanos de todo el mundo, según ha explicado a Efe el creador de Mercat Princesa, Justo Almendros.

En el patio central del palacio Mercat Princesa están las mesas y las distintas propuestas gastronómicas se distribuyen por las estancias que le rodean. Además el lugar dispone de un comedor «clandestino», con capacidad para 40 comensales, que tendrá servicio de mesa y una carta con los platos que ofrece cada espacio.

Los espacios
Justo Almendros ha explicado que en Mercat Princesa se pueden comer las propuestas de ‘Dolç&Salat’, que además de repostería y helados ofrecen quiches, cocas dulces y saladas; y de ‘Las Saladas’, tapas, banderillas, carpaccios, tártaros y ensaladas. El espacio ‘La Plantxa’ prepara brochetas, butifarras especiales como de gintonic, licores o sobrasada con miel, y en ‘Toque de Sal’ hay arroces variados y una selección de montaditos con productos frescos de mercado.

‘Mekong by Indochine’ cocina propuestas de indochina y en ‘Italiano’s’ se puede comer cocina tradicional italiana a base de embutidos y antipasti, pastas artesanales, focaccia y pizza. En ‘Patatas’ los amantes de este tubérculo las pueden tomar preparadas de todo tipo y con una combinación de hasta diez salsas diferentes.

En ‘Japo’ hay cocina japonesa, en ‘Pepe Fritz’ frituras, pescadito frito, bocadillo de calamares y croquetas; en ‘Pinxus’ tapas y montaditos; y en ‘Platillos’ cocina de mercado en platillo y tapa, hamburguesas y croquetas de jamon ibérico, entre otras cosas. Además, en el espacio ‘Por + Huevos’ se pueden comer huevos preparados de veinte formas distintas, en ‘Ibéricos & Quesos’ embutidos de la Dehesa de Huelva y quesos; y el marisco fresco se puede degustar en ‘Ostras’.

Un palacio con historia
Mercat Princesa se encuentra en el entramado de arterias que formaban la antigua Barcelona, a pocos metros de la calle Princesa, que fue a finales del siglo XIX la primera calle que abrió la ciudad al mar, en la que todavía quedan espléndidas casas y palacios.

Según cuenta la historia novelada por Elsa Cajiao, en el palacio del Mercat Princesa vivieron sus amores la joven doncella Lucía y un apuesto náufrago. Los amantes fueron traicionados por la princesa Constanza, pero como en las grandes historias de sentimientos verdaderos, triunfó el amor.

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