BARCELONAUTES / LA RUEDA ESTÁ PINCHADA

Detrás de esta fachada de ciudad cultural y turística, se esconde otra Barcelona que sufre de los hurtos, de los fraudes, de las brechas culturales y nacionales de sus habitantes, de la hipocresía social y de la ineficacia de una ley que no llega a estar a la altura de los cambios sociales.
Esta ciudad vive una tormenta permanente cuyo componente principal es este conjunto raro y multicolor de personas que la habitan o la visitan. Y en el centro de esta tormenta está el pulso infinito entre los policías y los delincuentes, alimentado por cada nueva denuncia policial, como la leña alimenta a un tren en marcha.

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