BARCELONAUTES / GOLONDRINAS DE BARCELONA – MANEL ROCA

Las Golondrinas comenzaron sus servicios en 1888 con la Exposición Universal de Barcelona, Las Ramblas y el logro de la construcción del monumento a Colón. Las Golondrinas han sido, desde entonces, un brillante testimonio de los cambios que han experimentado el puerto y la ciudad. Durante más de un siglo Las Golondrinas han visto y vivido la relación de la ciudad con el mar y el puerto, el interés constante de los ciudadanos a disfrutar de las playas y la calidad del medio ambiente.
La idea y su creación procedían del cubano Leopoldo Herrera, que en 1884 puso una línea de servicio con el buque de vapor Ómnibus para el transporte de pasajeros desde los astilleros hasta los baños de la Barceloneta. Inicialmente el servicio tenía tres embarcaciones llamadas Ómnibus (Ómnibus Primera, Ómnibus Segunda y Tercera Resolución Miscelánea). Fueron construidas en un astillero de la Barceloneta, e iban impulsadas por un motor a vapor y tenían hasta sesenta pasajeros, sentados en el mismo nivel y en una cubierta de madera que los protegía de los elementos.
En 1888, el año de Exposición Universal, la empresa fue adquirida por Goñi Feliciana, quien decidió convertirla en una atracción turística, bautizando a los buques con el nombre de Las Golondrinas, en honor al ave cubana del mismo nombre.
En 1923 nace una nueva empresa de embarcaciones turísticas con tres barcos, bajo el nombre de Gaviotas. Ambas compañías estuvieron en competencia directa hasta 1950, cuando se fusionaron bajo el nombre con el que todos las conocen ahora, Las Golondrinas.
Más tarde, a lo largo de los años 50 y 60 del siglo XX, se incorporan cinco buques más grandes con dos pisos, motor diésel y la curiosidad de tener dos puentes de gobierno para facilitar la maniobra. Tres de ellos ahora permanecen en servicio activo: Lolita, Encarnación y María del Carmen.
En 1997, la empresa incorpora la tercera generación de Golondrinas: el Trimar, un catamarán de fibra de vidrio que tiene grandes ventanas en su casco para ver bajo el agua. Este recorre la costa de Barcelona, lo que supone la inauguración de la nueva ruta conocida como Puerto y Costa. En abril del 2000, Ómnibus fue el nombre elegido para bautizar el segundo catamarán de la empresa, en memoria de las pequeñas embarcaciones que ideó el fundador, Leopoldo Herrera.
En 2009, se bota la última embarcación de Las Golondrinas: Antina G, un buque monocasco de fibra con lo más avanzado en sistemas de comunicación, seguridad y gobernabilidad.
En 2003, con la apertura de la bocana norte del puerto de Barcelona, se extiende el recorrido de Las Golondrinas de nueva generación hasta las playas de Marbella y Nova- Marbella.
En 2004, el Ayuntamiento solicitó la colaboración de la sociedad en el evento del Fórum Universal de las Culturas 2004 para transportar a los visitantes desde el Portal de la Pau a la reciente apertura del Port Fórum Sant Adrià. Con motivo de este evento, Las Golondrinas entregó a las autoridades marítimas un barco de madera, desintoxicado adecuadamente, como biotopo. Fue hundido frente a las playas de la Villa Olímpica para facilitar la regeneración de la vida marina.
Actualmente, durante la temporada de verano (de julio a octubre) se sigue haciendo el viaje hasta el Port Fórum.
Desde el inicio de Las Golondrinas®, nuestras embarcaciones de pasajeros se han caracterizado por una estética común. En la actualidad, siguen siendo barcos de madera, con dos pisos y descubiertos. Estas embarcaciones tradicionales, diseñadas para navegar por aguas tranquilas.
Los catamaranes Trimar y Ómnibus y el monocasco Antina G son los tres barcos que recorren el puerto y las playas de la ciudad desde hace años. Todas ellas están adaptadas para minusválidos. En su interior encontrarás un pequeño bar para acompañar la visita con algunos refrescos o helados.

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