BARCELONAUTES / JOAQUÍN LEGUINA – LIBRO «EL GRAN ORGANIZADOR DE DERROTAS»

Como siempre, el que fuera durante once años secretario general de la Federación Socialista Madrileña (FSM) y doce como presidente de la Comunidad de Madrid, Joaquín Leguina, habla claro. También lo hace en su nuevo ensayo, «Zapatero, el gran organizador de derrotas: Historia de un despropósito» (Editorial Temas de Hoy), que tiene frente a sí en la mesa de un hotel madrileño mientras conversa con ABC. Recomienda un capítulo llamado «La noche más triste» (página 199) para que el público socialista sepa cómo se esfumaron 4,3 millones de votos aquella noche del 20 de noviembre de 2011 de la saca, y que no concuerda precisamente con la tesis de que «IU los robó», sino que, según los datos que Leguina recaba, la mayor parte (1,2 millones) dijeron sí al «rival», Mariano Rajoy.

Es una prueba de la fe en las cifras que demuestra este estadista y demógrafo. Leguina se confiesa «preocupado» por la diagnosis de desafección ciudadana actual hacia los políticos y la deriva interna que atenaza al PSOE. Es más cauto en sus quinielas: Elena Valenciano no le parece una mala carta para jugar en la «Champions» europea ni un antiguo felipista como él, Alfredo Pérez Rubalcaba, para las primarias abiertas en Ferraz del próximo otoño, aunque siempre dentro de un juego endogámico de los partidos que denuncia de forma velada.

Saca nuevo libro y una vez más, el veterano espadachín de la socialdemocracia más transparente, arremete con fiereza contra las secuelas aún palpables de una década de zapaterismo al que culpa, en buena parte, de la deriva separatista catalana. Y solo se coaliga con el dirigente gallego de Moncloa en una cosa: está seguro de que obrará correctamente y «logrará frenar una consulta que no cabe en la Constitución» que, junto a la Monarquía, son las dos piezas claves del ideario y la confianza ciega «leguinista».

-Para los que no logran encuadrarle a usted dentro de un término o una familia (felipistas, guerristas, zapateristas…), ¿cómo se definiría? ¿Le gusta lo de socialista en la sombra, verso suelto en el PSOE o, simplemente, es un mero espectador en la retaguardia?

-No me definiría nunca en términos políticos, pero si he de contestar en términos políticos, soy un socialdemócrata clásico; los socialistas no siempre han sido demócratas, pero yo lo soy. Respecto a las familias, si quieren me pueden encuadrar en el felipismo porque, dentro del partido, Felipe González ha sido mi referente principal, lógicamente no el único.

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